
El pasado 7 de septiembre, el Partido Libertario de Chile se sumó activamente a la marcha por la legítima defensa, convocada por la Asociación Chilena del Rifle. Esta manifestación, realizada frente al Palacio de La Moneda, reunió a ciudadanos comprometidos con la defensa de sus derechos fundamentales, específicamente el derecho a la legítima defensa y al porte de armas, derechos esenciales en cualquier sociedad libre.
La marcha puso de relieve lo crucial que es proteger estos derechos, especialmente en contextos donde el Estado falla en cumplir su deber fundamental de proteger a los ciudadanos. En un país donde la inseguridad sigue en aumento, nuestras familias se encuentran cada vez más vulnerables ante la delincuencia, la corrupción y la incompetencia de jueces y fiscales. Cuando las instituciones encargadas de garantizar nuestra seguridad no funcionan, es imperativo que los ciudadanos podamos ejercer nuestro derecho a defendernos y a proteger a quienes amamos.
La situación se vuelve aún más alarmante cuando observamos casos como el de la macrozona sur, donde el terrorismo permanece impune y el gobierno ha demostrado su incapacidad para garantizar la seguridad en la región. Esta realidad demuestra que la protección individual no puede depender exclusivamente de un Estado que, en muchos casos, se muestra incapaz o desinteresado en cumplir con su función.
Además, lo que está ocurriendo en Venezuela sirve como una advertencia clara de lo que sucede cuando un pueblo se encuentra desarmado e indefenso ante un régimen opresor. El narcodictador Nicolás Maduro ha mantenido a su país bajo un férreo control, en parte, porque los ciudadanos no tienen medios para defenderse. Es un ejemplo trágico de lo que ocurre cuando se priva a la población de la posibilidad de resistir la tiranía, dejando a la sociedad vulnerable a los abusos de un gobierno autoritario.
Como libertarios, defendemos con firmeza el derecho a la legítima defensa y creemos que los ciudadanos responsables deben tener el derecho a portar armas, no solo para protegerse de delincuentes comunes, sino también para salvaguardar su libertad frente a la posible tiranía de un gobierno. La marcha del 7 de septiembre no fue solo una protesta, sino un recordatorio de lo frágil que puede ser la libertad cuando los ciudadanos no cuentan con las herramientas necesarias para defenderla.
Seguiremos luchando por estos derechos esenciales, que consideramos fundamentales para una sociedad verdaderamente libre y justa. Agradecemos a todos los que nos acompañaron en esta importante jornada y reafirmamos nuestro compromiso de seguir defendiendo la libertad y la legítima defensa en Chile.
